miércoles, 6 de enero de 2010
lunes, 4 de enero de 2010
Amigo invisible
Vale que ahora no puedas actuar conmigo de manera diferente. Vale que hayas puesto mucho de ti en todo esto (para que vuelva a ser como antes). Vale que te lo agradezca, pero piensa en todo lo que he hecho yo hasta este instante. Piensa en mis palabras, en las fotografías y en las risas que he ido repartiendo con tal de que sintieras que estaba, a cada segundo, más y más cerca.
Vale que no sepa grabarme las verdades a fuego, vale que me ilusione con algo que no existe y me cueste reaccionar, vale que gaste mi tiempo en cosas inútiles. Vale que me acuerde de tus dulces favoritos y quiera comprártelos. Todo eso vale.
Pero, al final, el azar me la juega y me tocas de amigo invisible. Tú. Tu nombre en un papel demasiado pequeño pero con bastante significado. Y porque éste va a ser uno de los últimos pasos que vaya a dar para demostrarte que esto no ha sido un lapsus, que sé perfectamente cuándo estoy sintiendo, y el qué. Que siento ser cálida en el 90% de todos los momentos que forman parte de mi vida. Que siento ser contigo como soy, porque probablemente ninguno de los dos nos lo merezcamos. Que lo único que voy a hacer es reunir en esa pequeña caja las cosas que creo que aún te gustan. Y hacerte recordar que asi soy yo.
Para bien, o para mal.
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A ti ya no te quiero,
Lady Vanilla
domingo, 3 de enero de 2010
Tenías razón
¿Sabes algo? Creo que tienes razón. Sí, en eso de que lo mejor está por venir. Yo creo, espero y deseo que algún día va a llegar alguien a mi vida, y le dejaré entrar por la puerta principal, y después, él se quedará. Le reconfortaré un buen lugar en mi palco y se enamorará hasta de mi nombre. Le calarán mis besos de madrugada en algún viejo portal de la ciudad, y juntos los transportaremos hasta debajo de las sábanas. Y tendrá hambre de mis huesos y mis curvas, y mi boca. Y le daré de todo con tiempo lento, pero in crescendo.
Y entonces sé que yo también me enamoraré de él. Perdidamente.
Y trataré de no comparar amores, ni felicidades.
Y quizá, sólo quizá, llegue el día en que descuelgue el teléfono, marque tu número y te diga:
"Pablo, tenías razón, lo mejor estaba por llegar. Y yo ya lo tengo".
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Lady Vanilla
sábado, 2 de enero de 2010
¿Qué quieres que te diga?
¿Qué quieres que te diga? Que después de echar el polvo de despedida el día 1 de enero (buena manera de empezar el año) no puedo sentirme peor. Y puede resultar ilógico, pero después de un cúmulo de besos, después del placer y la confianza compartida, después de tu voz en mis oídos con esa música de fondo que tanto me gusta, y mi espalda cual guitarra electrica fuera bajo tus dedos entonando algun acorde... sólo puedo sentirme estupida, y mucho, mucho dolor.
¿Qué quieres que te diga? Que después de follar sólo aciertas a taparte con la manta para ver una pelicula que se de sobra que no te gusta, pero lo aguantas, y al mismo tiempo, no me miras y tampoco te decides a abrazarme. Y entonces me doy cuenta que estoy haciendo el gilipollas arrinconandome en tu pecho, volcando porciones de cariño en un corazon que ya no sabe tener palabras para mí. Y me recuesto en el otro lado del sofá, y estamos a dos metros, pero entonces, mi mente, me traduce que en realidad estamos a mil doscientos km. de distancia.
¿Qué quieres que te diga? Que esperaba más cariño y dos besos bien dados a la hora de despedirme. Que viendo el poema que reflejaba mi cara decidieras buscarme, seguirme, y no en plan peliculero, o para quedar bien, sino para hacerme sentir mejor, que no costaba tanto. Te lo digo yo. Esperaba que yo fuera más importante y acabaras bajando esos dos pisos para tocarme la espalda y envolverla entre tus dos brazos, con el único deseo de no dañarme aún más.
¿Qué quieres que te diga? Que ya he perdido la vergüenza de llorar de camino a casa mientras otros chicos de nuestra edad no hacen más que girarse viendo como una persona más de este mundo no atina a sacar un pañuelo de su bolso para borrarse las lagrimas de la cara. Que acudo a ti a través de mi telefono y no entiendes nada, y has perdido la capacidad de calmarme, y la capacidad de hacerme sentir que quien fuiste, aún sigue ahí. Pero no. Y quiero saber qué maldito día se me meterá ese asqueroso cuento dentro de mi cabeza, para no marcharse jamás. Quiero saber cuándo me volveré lo suficientemente inteligente para saber que tú buscabas eso, y nada más, y que por cualquier otra persona hubieras bajado, cruzado la puerta y vuelto a mis brazos. Pero hacía mucho, mucho tiempo que no me sentía tan PEQUEÑA.
¿Qué quieres que te diga? Que no creo ya, en eso de que no hay mal que por bien no venga.
Saca tus conclusiones, porque yo ya no puedo más.
Da tanto igual
Da igual que intentes estar guapa o intentes ser la chica más sexy porque no me vas a mirar como quiero que me mires. Da igual que me veas con un vestido o con una falda, con el pelo liso o rizado. Da igual que me veas sonriendo o no porque no te voy a gustar más o menos. Simplemente voy a ser indiferente ante tu corazón.
Da igual que te intente volver la vida más bonita con frases en papeles llenos de afecto o a través de mensajes nocturnos que te hagan saber lo mucho que te quiero.
Hasta da igual que te diga que te quiero mucho en un descansillo de mi edificio, el dia de año nuevo, a las ocho de la mañana. Da tanto igual que sepas todo lo que sabes y el daño que puedes causarme, que tú sigues viviendo como si todo fuera sencillo. Y sin saberlo, lo vuelves complicado.
Y sin saberlo, has perdido mucha de la magia que yo creia que aún quedaba en ti.
Y ya no me da rabia, porque sé que no puedo ni debo cambiarlo. Me da nostalgia, de todo lo que supe descubrir en ti, contigo.
Y ahora ya no hay eso que a mi me hacia vivir.Y puede que te esté idealizando, y eso deja de ser sano en el momento en el que me salen mas lagrimas que risas.
Y lo que quiero es vivir.
VIVIR.
Reconozcamoslo
Siempre se puede ser más estúpida, que ya no (tan) ilusa. Siempre se puede soñar de todo. Siempre puede tocar el gordo con un sueño raro el dia de año nuevo. Y asi me ha pasado contigo. Llevo 5 meses sin aparecer en tu vida, ni tú en la mía. 5 meses de ausencias, de silencios, de distancias y de pérdidas. Tú no llevarás la cuenta, y cuando yo deje de llevarla, me sentiré libre de todo. Me habré despojado, entonces, de la forma en que sonríen tus labios y del brillo que desprenden tus ojos en mitad de la noche. De la forma en que andas y de tus pasos al andar. Pero, como puedes ver, aún cuento los dias en los que aparento ser fuerte y los dias en que acabo siendolo. Y contigo, gracias a quien quiera que sea, lo estoy siendo. Supero esas noches de alcohol en las que miro el telefono con ganas de marcar, pero al final lo logro y no te llamo. Y todo esta en paz. Mi mente, sobre todo. Despues, al dia siguiente, al darme cuenta que no te llamé y que aún estoy cumpliendo mi promesa. Y tambien se que tu estas muy seguro de que volvere a aparecer, pero no. Lo tengo claro. No puedo tropezar otra vez con la misma piedra. Ya lo hice este verano y me arrepentí de ello. Por tu falta de humanidad conmigo. Y eso no me lo quita nadie. De hecho creo que pocas personas podrian haberte perdonado lo que yo, y pocas personas habrian tenido tanto aguante, paciencia y mil cosas más que nunca, nunca, supiste valorar en mi. Y tampoco pedia eso. Solo pedia que fueras sincero contigo mismo, y ni siquiera eso. Y se paso el tiempo.
Pero mientras tanto, poco me cuesta dormir el dia de año nuevo media hora, para que en esa media hora aparezcas tu, a traves de una pequeña mentira, a mi vida. Y te haces pasar por otro, y entonces abrimos esa ventana que nos lleva a una conversacion basada en unas frases que ni siquiera entiendo: "Queria volver a saber de ti, y no sabia cómo hacerlo. Y es que mi novia es muy diferente a ti, no te pareces en nada a ella. Y aun asi yo no se qué siento por ti, no puedo decirtelo porque no sé nada. Pero necesitaba hablarte".
Es algo penoso que sueñe esto, contigo y esas palabras que nunca en tu vida podrías escribirme.
Reconozcamoslo.
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