martes, 22 de junio de 2010

Me da rabia.

Tengo miedo y a veces me siento sola, pero también hay personas en este radio que me rodea que confía en mí. Aún así, las cosas están muy difíciles, para todos, pero no todos sabemos a lo que nos exponemos antes de lanzarnos a la piscina. A mí nadar siempre se me ha dado bien, aunque supongo que cuando me canso, no hay colchoneta que me salve del ahogo.Lo que no se me da bien es controlar mis nervios y autorregular mis emociones, no ponerme (muy) roja y mantener el tono de mi voz lo más intacto posible. Supongo que no soy capaz de controlar muchas cosas, pero no poder hacerlo conmigo misma, me da rabia (mucha).
Sin embargo, a veces creo ser valiente por luchar y exponerme a algo que sé que dolerá. Como una hoja de papel que limita tu futuro. De todas formas, el sol va a seguir saliendo y yo tendré que hacer lo mismo. No habrá nada que me calme tanto como el dormir y el desaparecer un ratito bajo las sábanas que huelen a verano. No habrá nada como caerme del todo para poder (y querer) levantarme de nuevo.
Tengo miedo, y a veces me siento sola.

lunes, 21 de junio de 2010

Armarse de valor.

Para mí, armarse de valor es calzarse unos zapatos grandes y seguir caminando como si nada. Y creo que salir (o almenos intentarlo) hacia adelante es colgarse una sonrisa blanca y unos ojos a punto de gotear rocío.

Ser fuerte es mirar hacia el futuro, pensar en el presente, y clasificar el pasado, quedandote con lo bueno sin aferrarte a él mas tiempo del permitido para no caer en la aterradora melancolia, que acaba comiendose todas nuestras fuerzas. Todo esto es complicado, lo sé, pero creo que de haber una salida, la mia consiste en la de elegir bien con quien me quedo, aunque esta sea otra de las cosas mas complicadas que tiene la vida.

domingo, 20 de junio de 2010

¿De verdad no hay tiempo para todo?

Puedes pasarte toda la tarde de la víspera del examen más importante y jodido de tu vida mirando a la pantalla de tu móvil, o poniendole el volumen a tope que no llegarán las palabras que esperas. Puedes pasarte toda la noche mordiéndote las uñas o mirando hacia la luna que no sonará el maldito teléfono para recordarte que las personas siguen estando ahí, porque saben, y porque sobre todo, quieren estar ahí. Puedes hasta sorprenderte de la de personas que aparecen en esa víspera y que hasta hace mucho no conocías. Entonces es cuando intentas pensar que a veces todo está al revés, y que te has pasado toda la vida engañándote a ti misma sobre quienes creías que aparecerían, y no. Y vale, puedo perder la esperanza, y puedo armarme de valor y confeccionarme una sonrisa a medida mientras salgo por esa puerta, porque al fin y al cabo, es eso lo primero que me va a sacar del agujero. Eso, y que alguien vaya a buscarte, y que te devuelva la sonrisa.
En realidad, puedes pasarte toda la vida queriendo a alguien o creyendo en multitud de personas, para darte cuenta, después, de la de veces que te fallaste a ti misma y permitiste que te dañaran.
Supongo que eso se está acabando, y que voy a dejar la misma idiota de siempre.
Porque, joder, ya está bien.

miércoles, 16 de junio de 2010

Tristeza, nervios y sueño.


Ésta soy yo. Alguien a quien le pueden los nervios en situaciones de estrés, alguien que siempre que está a punto de llorar abre bien los ojos para frenar cualquier lágrima ante los ojos de una madre. Alguien a quien le faltan besos y brazos a los que agarrarse. Alguien que no puede controlar los nervios concentrados paseándose en su tripa, alguien que tiene la suerte de que le compren unos tranquilizantes que en la medida de lo posible, hacen su trabajo de manera decente. Alguien que cree poco y confía menos. Alguien que intenta no pintar los dias de gris ante este sol grande e inmenso. Alguien que se escaparía a contemplar la primera ola de la mañana con los ojos cerrados. Alguien que se iría lejos para olvidarse de cómo es el camino de vuelta. Alguien que tiene miedo y las cosas muy claras. Alguien que intenta darle otra oportunidad a la vida, alguien que ha perdido alguna que otra esperanza de más. Alguien que duerme poco pero sueña lento. Sí, supongo que todo esto me define, pero el no estar en mi mejor momento hace que me considere triste y más pesimista de lo normal.

En lo que sí confío, es que después de tres semanas, todo este escrito no tendrá tanto sentido, y volveré a teñir mis días de azul celeste para acordarme de lo bonito que es caminar.

domingo, 13 de junio de 2010

Lo último que te diría.

- Las cosas no duelen porque sí, ¿sabes? Pero, en realidad, no sé por qué te pregunto esto, si tú ya hace mucho tiempo que perdiste la capacidad de comprender mi dolor. Es así de simple, y de angustioso. O lo era. Ya no busco tu comprensión, hace tiempo que dejé de hacerlo. Y supongo que mi plan de no sufrir inútilmente por alguien como tú está resultando efectivo. Para ello, tengo que cruzarme contigo a varios metros y girar la cara. ¡Quien me hubiera dicho hace años que me veria forzada a hacer algo asi, a volver mis ojos hacia mi madre y no querer mirarte, ni decirte hola tras el cristal! Pero es así. Es lo único que puedo hacer para no volverme mas pequeña ni romperme en mas pedazos que tu ya no recoges ni utilizas para formarme de nuevo y por entero. Por eso no puedo saludarte en estos momentos, y dudo que lo haga despues, cuando nuestras vidas esten mas distanciadas, (que en realidad es lo que quiero) para no sacar mas cosas del pasado ni acordarme que tu estuviste en mi vida. Las cosas no duelen porque si, y ya que ni la ausencia de mis saludos te duelen ni molestan ni irritan, deja que yo siga viviendo sin tu recuerdo y sin tus ojos azules. Es lo único que me hace falta para que mi vida sea mas bonita.

jueves, 10 de junio de 2010

El desorden más absoluto y la tierna idea de liberarme.

En estos ultimos meses, en mi habitación sólo pueden encontrarse papeles, post-its, lápices, cartulinas y ropa acumulada al pie de mi cama. En estos últimos meses, me he dado cuenta que no sé muy bien lo que quiero, pero sí sé perfectamente lo que quiero.
Lo que quiero es que me digan la verdad, que me apoyen cuando me ven bien jodida, que me echen un cable aunque no lo pida, que me recuerden lo feliz que yo era y me roben una sonrisa bien grande, que me tienten a creer en mí, que me digan que merezco todo eso que aún no tengo, que estén ahí en la medida de lo posible, pero que estén.
Lo que no quiero es ahogarme con este calor, y con estas pocas expectativas, y con este miedo. Sobre todo con este miedo. Desde una perspectiva realista, no tengo ninguna posibilidad de aprobar estas oposiciones, ¿por qué? No voy a enumerar un listado de motivos porque no me va a servir de nada, y porque, probablemente, en este listaod también estaría mi falta de tiempo y dedicación absoluta. Pero si durante un año me he dedicado a trabajar para pagarme unos estudios, supongo que también estaba en disposición de utilizarlo para salir a respirar, acompañada de una coca-cola y una bolsa de pipas saladas.
El mundo me parece un caos del que no quiero formar parte. Por eso, la idea de tener que ordenar todo esto, y ordenar de paso, mi mente y mi corazón, es algo que me va a costar mucho trabajo, y yo quería tomarme agosto como vacaciones. Pero igual hasta para eso hay tiempo.
El desorden más absoluto te aporta la sensación de sentirte demasiado ocupada como para destinar tiempo a quien no se lo merece, y al mismo tiempo, te ofrece un plan: el de liberarte por enésima vez, con las personas que protegen tu corazón por temor a que se rompa otra vez por alguien que no sabe ni mirarte a los ojos. Por eso, quiero mis vacaciones, y quiero ordenarlo todo, con tiempo, y con calma. Como Dios manda.

domingo, 6 de junio de 2010

De todos modos, felicidades.

Mañana es 7 de junio. Mañana es tu cumpleaños. Hace un año te escribí esto. Supongo que estaba rota de dolor y llena de dudas. Y tú sin saberlo. Aún así, hace un año aún albergaba una pequeña esperanza de que todo se arreglaria entre nosotros. Y de que abrirías los ojos un poco, y que no serías (tan) orgulloso conmigo. Supongo que pensé en que pese a todo sería alguien realmente importante para ti, o simplemente alguien con quien contar, como el resto de las personas que te rodean. Pero me equivoqué. Como tantas otras veces.

Y supongo, también, que es algo que ya he me perdonado, pero siempre dejé que me calaras demasiado hondo, y eso acaba dejando secuelas que no siempre el tiempo está en disposición de borrar. Hoy pensé en aquel cumpleaños al que acudimos los dos y fui tras de ti incansablemente. En aquel entonces yo no era nadie para ti, ¿por qué debería haberlo sido después? ¿por qué he tenido que ilusionarme con una amistad que tú has perdido y ni siquiera te sientes algo abandonado? Creía que eras especial, pero no supe ver durante mucho tiempo que la única que apostaba por la relación que teníamos era yo, y no tú. Creía que todo volvería a su cauce, y que mañana, en tu 22 cumpleaños, podría escribirte un mensaje o llamarte para que escucharamos nuestras voces. Pero tú lo cambiaste todo, y yo tuve que cortarlo todo.

He borrado tu número de mi móvil, aunque sigo recordandolo. He intentado borrar tu nombre de mi cabeza, pero la tele no hace más que recordarmelo. He intentado no acordarme del dia de tu cumpleaños, pero, como tantas otras cosas, es imposible. Culpa mía, quizá.Porque quizá no tenga remedio.Aún así, creo que me merezco todo eso que no has sabido darme.

De todos modos, felicidades. Aunque no puedas oirlo.