Puede que si las cosas en estos últimos tiempos hubieran sucedido de manera distinta, esta canción seguiría repitiéndose en mi cabeza como NUESTRA canción, y no como una canción más, no como una canción más de Maná acompañado del gran Guerra. No sé...me hubiera gustado mucho poder escribirte esto en algún papel que guardarías el resto de tu vida, y me hubiera gustado cantarte la canción en alguna cafetería de paredes naranjas, me hubiera gustado que sonrieras al escucharla y que me dijeras: "Para mí esta canción también define nuestras vidas". Pero resulta que ya todo esto no me parece buena idea. No me parece buena idea porque no me pareces bueno. A parte de la magia, has perdido muchas cosas que antes, en ti, parecían innatas, incambiables, eternas. Pero me he dado cuenta que de nada sirve idealizar a las personas ni atribuirles cosas benévolas hasta el último tiempo, porque en el último tiempo me has decepcionado. Aún así, no te alarmes, tenías y sigues teniendo todo el derecho a ser quien quieres ser, el nuevo hombre en el que quieres convertirte. Todo tu pleno derecho, sí, todo tu pleno derecho pero también toda mi decepción, mi desilusión.
Es algo con lo que tenía que haber contado, lo tenía que haber previsto y ni siquiera supe verlo. Pensé que no eras como yo creía haberte visto durante casi un año y me equivoqué. Los ojos nos ciegan y el corazón nos delata. Y ahora mi corazón me delata que si las cosas no cambian ligeramente, voy a perderte el cariño que me queda. Que lo que a mí me importa es alguien que trate de sonreirme aunque esté cansado, que sea sincero de por vida, que me lo demuestre, que me haga sentir bien, pero has perdido esa capacidad, al menos conmigo. Y no puedo confiar en ti, no porque veo que conmigo escapan las palabras que tú ya has decidido previamente, que piensas demasiado todo, y como oí hace poco, cuando piensas las cosas demasiado, es mala señal. De todas formas, esto no te va a preocupar, pero por si acaso, piensa que el mayor secreto de todos es el que nunca queremos oír: Nos pasamos toda la vida atando lazos que sabemos de sobra que acabarán rompiéndose. Y a veces, la culpa no es de uno o de otro, sino del tiempo, de los cambios en la vida, de las personas que se cruzan con nosotros y hacen/consiguen/provocan que seamos otros.
Sin embargo, nunca te encontré tan diferente, tan manipulado en cierta manera... Y es que cuando tu cabeza te transmite que esa persona que aprendió contigo tantas cosas saldrá a defenderte, o a tenerte en cuenta... y no ocurre, te das cuenta que las cosas que sueñas no se corresponden con la realidad, que la amistad que tanto cultivaste, ha perdido ya más de la mitad de su valor...
Y, bueno, intentaré sonreirte porque hace sol, porque mi madre me dice casi todos los días lo mucho que me quiere o porque pusieron mi canción favorita en la radio. Y entonces, invertiremos el tiempo en saber si de esta ÚLTIMA OPORTUNIDAD a nuestra AMISTAD, saldremos VIVOS.

