
lunes, 30 de noviembre de 2009
Jornada de corazones abiertos

jueves, 26 de noviembre de 2009
Aprender algo más difícil
Ni R ni C nunca podrían haber sido ni serán buenos para mí (he tardado en reconocerlo, pero por fin).
La alegria, emocion, ilusion y desenfreno que puedo llegar a sentir por/con sus palabras, las de ambos, es directamente proporcional al dolor que me pueden causar. Tienen el poder de sumirme en la mas envidiable de las felicidades, como en la más negra de las penas. Y eso, eso no es bueno para mi. No va a cambiar.
Lo que si tiene que cambiar es mi actitud, no frente al mundo, al menos y por ahora, frente a ellos dos.
No puedo permitir que vengan mas personas como ellos a destrozarme el corazon para después ir cubriéndolo con gasas y apositos que nunca, nunca, nunca, seran suficientes para remendar todos sus errores. Y eso no es cuestion de no olvidar, es cuestion de que cuando el dolor cala, (hasta lo mas hondo), es imposible mirar hacia delante sin mirar de reojo (en ocasiones).
En realidad, eso que escuche, lo de aprender a querer lo que es bueno para nosotros, suena genial, pero llevarlo a la practica es mas chungo. Sin embargo, tonta seria si me plantara aquí, y no intentara conseguirlo, o como mínimo, planteármelo. Yo quiero olvidarme de ambos, al menos lo suficiente como para no vivir otra vez lo mismo, no esperar nada y desquiciarme con tantas meteduras de pata ajenas. Asi que el unico camino que me queda (o no) pero que, eso si, me exijo de ahora en adelante, es valorarme, y valorar lo que se presente por delante. Esto no consiste en quedarte con la primera persona que pasa, ni siquiera concederle todo tu amor solo porque a primera vista es simpatico y se porta bien contigo. No todo es tan simple.
Y se que cuando una de las personitas que mas quiero lea esto, se dara cuenta que se encuentra en la misma situación que yo. Que no siempre quien mas felices nos puede hacer, son los mejores.Si, suena raro, paradójico incluso, pero es asi. Nunca lo he visto tan claro. Idealizamos tanto algunos seres, algunas identidades y acciones, que dejamos de ver la bondad en otros individuos que no les ofrecemos la oportunidad de intentar abrir nuestras puertas, que las cerramos demasiado pensando que nada asera igual de bueno o que no seremos nunca tan felices.
Pero cuán equivocados estamos todos.
La vida, el amor, no se reduce a una sola persona. Y aunque cueste, tiene que haber una serie de estrategias para aprender a discernir lo que es bueno de lo que no, solo es cuestion de abrir los ojos, y de callar un poco, aunque solo a veces, la voz del corazon.
martes, 24 de noviembre de 2009
Desahogo

lunes, 23 de noviembre de 2009
Ambivalentes
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Tarde en la oficina
sábado, 14 de noviembre de 2009
Penurias
Nunca me dijiste que me echabas de menos (tal vez porque así era), tampoco me has repondido nunca a la pregunta estrella de por qué no te despediste de mí cuando tenía catorce años y me trasladé de ciudad. Tampoco me has aclarado al cien por cien por qué te parezco (o a estas alturas, parecía)especial, lo único que oí de tus labios era algo así como: "Eres especial porque eres la única chica que me habla a pesar de que los dos estemos enfadados". En realidad, creo que eso no es ser especial, es ser gilipoyas, o inferior, o mil cosas que son mucho peor que todo eso. Un remix de penurias. Qué se yo.
Sólo sé que bajé muchos escalones para estar bajo tus pies, al fin y al cabo, y para que tú me tuvieras en tus manos, meciéndome, realizando un vaivén en el que a cada segundo, me sentía más dolida.
Sólo en algunas ocasiones me he sentido bien contigo, como aquella vez en que me escribiste que despues de saber lo que era verme, no aguantarías mucho tiempo sin hacerlo. OJALÁ HUBIERA SIDO CIERTO, OJALÁ NO TE HUBIERA CREIDO.
En fin, sólo sé que después de un día duro de trabajo en el que el destino ha querido que tuviera que escribir tu nombre, la fecha de tu nacimiento y tu apellido por triplicado en diversos papeles de matriculaciones a exámenes diversos, es imposible que no me acuerde ni de ti, ni del daño que me has hecho. Es imposible que tu nombre pase inadvertido para mí, y eso que un día pensé que no era demasiado corriente. Pero el tiempo me la está jugando bien. Cada vez apareces más, y ya no sé que hacer para borrate, quizá haciendo desaparecer todas estas letras que no hacen más que trasladarme al subsuelo, al mar, a aquel sitio en el que ni siquiera me divisas, porque tú te quedas arriba, con todo el oxígeno (el tuyo y el mío) y yo me rebajo, más, más y más. Y tampoco te planteas (por remota que parezca la idea) salvarme, venir hacia mí y decirme que no vuelva a ser tan estúpida, que no me volverás a dañar tanto, que reconocerás lo que pueda suceder de ahora en adelante. Pero no.
Al final yo me quedo con el mar, con menos oxígeno del necesario y con pinzas blancas estrechando, cada vez más, las arterias que hasta mi corazón van. Tú, tú te quedas con...¿qué se yo? Te quedas con la ciudad que en su tiempo fue nuestra, de los dos. Ahora sólo te pertenece a ti. Allí quedó el respiro de mi infancia y las últimas huellas, las últimas risas de mi adolescencia. Ahora tú te quedas con eso y también con una pareja que puede llegar a hacerte feliz, no sé. Eso es lo que tú querías, ¿no? Tu le querías a ella, y tal vez algo más. Supongo que a mí también me querías, pero sólo para hacerte sentir bien, especial, como todos. Pero he llegado a un punto en el que si doy todo de mi para hacer sentir especial a gente como tú que no devuelve nada, que no da siquiera la moneda del valor mínimo, a cambio, yo me quedo vacía, y no puede ser. Ya te dije una tarde, hace muchos muchos meses, que todo no se podía tener. Y ahora he descubierto que yo no estoy en ese saquito de cosas de las cuales dispones y forman parte de tu vida. Yo sé donde estoy, lo sé. Me he quedado a fuera, dando pequeños saltitos en la periferia de tus caminos.
No puede ser que la apatía se adueñe de mi vida sólo porque dejo que tú infrinjas en mi corazón como dejé que hicieras (sin darte cuenta). No puedo intentar conservar el calor y el cariño que por ti empezó a nacer en este cuarto, en estos brazos y en estos ojos.
Mi manos están algo frías (será cosa del tiempo, de la amenaza del otoño), y mi corazón, un poco, también. Creo que ya no le abro las puertas como antes, creo que se ha autocomprado, con el dinero que me roba por las noches; cerrojos que ni siquiera yo sé abrir.
Tú nunca me quisiste, tampoco me apreciaste lo suficiente como para ser menos idiota.
Yo te quise hasta con las dos de mis pupilas y la sonrisa de mis labios.
Pero ya no queda nada.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Petons al nas

Asi de triste (para mi), pero asi de real.
jueves, 12 de noviembre de 2009
La gota que ha colmado el vaso
Porque cada día estoy más segura que el verdadero error fue abrir un poco nuestros corazones y llegar a creerme que tú eras distinto, que eras otro, que eras quien fuiste.
Porque tu manera de actuar ha sido la gota que ha colmado el vaso.
Y ya está bien.
domingo, 8 de noviembre de 2009
No puedo esperar (porque no ocurrirá)
El tipo de domingos a tu lado
Daría un pequeño paseo hacia tu casa, pulsaría al botón de tu telefonillo y tras escuchar tu voz, te diría que fuéramos al cine, que nos llevarámos a tu hermana pequeña. También me quedaría contigo estudiando algunas tardes, y prepararía la merienda para dos. Después, te merendaría a ti, entre besos y palabras, con miradas de fondo.
Amenizaría tus momentos de tristeza y desesperación con mis caricias, te abrigaría en momentos de frío y te desnudaría el alma para oír tus "te quiero" cortando la respiración al aire. Te enviaría poemas de los mejores poetas una vez al mes y te enseñaría qué espero yo de la vida. Te mostraría episodios de mi vida hasta que tú llegaste a ella y te esperaría por las noches en mis sueños, en cualquier acera, con la intención de estar entre tus brazos durante cinco minutos. Con tal de un abrazo diario como nuestro abrazo del 22 de diciembre de 2008. Con tal de sentirte, por fin.
jueves, 5 de noviembre de 2009
En otras circunstancias
Me hubiera gustado haber estado cerca de ti mucho más tiempo. Me hubiera gustado cogerte de la mano y no haberla soltado durante un largo paseo, un otoño en el Soto o una primavera en el Liana. Me hubiera gustado regalarte mi esperanza en navidad, haberte tenido el dia 5 de enero y haber estado ahí para ti. Para escuchar tus canciones y cantarte mis deseos.
Me hubiera gustado, en definitiva, haber aprovechado el tiempo que dejamos escurrir por el suelo de las calles que pisamos, por las rejas de las puertas del colegio, por las últimas gotas de nuestra infancia. Me hubiera gustado acercarme a ti, y a solas, haberte dicho: “Llevo tres años mirándote a los ojos con porciones de cariño viajando desde mi piel hasta tu piel, idiota.”
miércoles, 4 de noviembre de 2009
20:22 No puedes hacerme esto, todo, todo menos olvidarme
martes, 3 de noviembre de 2009
Rescátame
Volvamos a los diccionarios pequeños, a las libretas de dos rayas, a los lápices y reuniones en las papeleras de clase para regalarnos dos sonrisas tempranas. Sueña conmigo e intenta recordar qué ropa llevaba yo con once años. Acuérdate de mis sonrisas en las clases de gimnasia, y yo me acordaré de tu manera de enfadarte en religión y de hacerte especial sin saberlo. No olvides nuestro modo de hacernos rabiar, y del modo en que empecé a verte como algo más importante que un simple compañero de clase, de colegio. Sólo escribir estas palabras me trasladan a otro mundo del que en realidad nunca debí salir, o al menos, no sin haber sido sincera antes de que llegara el verano del 2000, donde tocó decir adiós, sin siquiera haberlo pronunciado.
Volvamos atrás y establezcamos una despedida como Dios manda. Volvamos aunque sea con los ojos, con la mente, con las noches y con la memoria.
Rescátame de todas esas cosas que no hicimos y hagámoslas posibles. Rescátame de la soledad de sentarme sola ante la caja de recuerdos que ambos tenemos. Siéntate a mi lado y atrévete a mirarlos como yo. Con la pena pero con la satisfacción de haber coincidido en el mismo tren, durante algunas estaciones que ni la más venganza más dura conseguirá arrebatarme.
El paso del tiempo me hará recordarte con más fuerza, lo sé, y lo sabes. El paso del tiempo me hará aferrarme a esa fotografía donde tus ojos parecen verdes y tu sonrisa, eterna, suave. Te miro y me apetece acariciarla con mis dedos y entonces me visitan las ganas de llorar(te), pero tú no sabes comprender ni la mitad de lo que digo y lo que siento. Lo sé, y lo sabes. Tú prefieres calzarte las mejores deportivas, atarte con rapidez los cordones y echar a correr. Escapar de eso que fuimos, y de lo que no fuimos pero pudimos ser. Prefieres escapar de mi sonrisa infantil, de mis ojos alegres, del flequillo y el color claro de mi cabello cuando era niña, de todas esas cosas que no sé si recuerdas porque tampoco me lo has dicho.
Y seguiría recordando por los dos, pero me temo que tú ya te has ido. Tú ya has decidido. Has preferido dejarme sola ante el cúmulo de episodios que tuvimos la capacidad de vivir juntos y explotar al máximo. Hasta dejarnos la piel, la sangre, y la emoción (sobre todo la emoción).
Rescátame de todo esto, y te regalaré un abrazo tierno que sepa abrigarte hasta la próxima vez.