martes, 13 de octubre de 2009

Me falta saber a qué huelen tus manos, cuál es tu perfume preferido y qué es lo primero que haces a la salida del trabajo. Cuál es tu día preferido, qué tipo de frutos secos te gustan más y con qué actor internacional te ríes más. Me falta saber qué es lo que esperas de alguien como yo y qué es lo que más feliz puede hacerte en esta vida. Y tampoco sé qué tacto tiene la piel de tu tripa temblando de frío, o tus manos ardiendo sobre los muslos internos de mujer. Me falta saber cosas que igual no debería saber de ti, pero simplemente se me ocurrió hace cinco minutos.
Yo sólo puedo decirte que mi piel huele a leche y mi habitación sabe a luna de martes. Mis pies piden cama y mis brazos sábanas frías. Y para colmo, me digo qué tonta soy queriendo esperar otro de tus mensajes. Otro como el de ayer:
Alguien ha debido de coger tu celular y ha osado a darme un toque sin saber que hasta diciembre no debería. Besito.
Cómo ves...no sé qué interpretar con tus palabras. Sin embargo, te confieso (y no sé si erro al hacerlo) que tardé en dejar de sonreír seis minutos desde la lectura de ese mensaje. Y, cómo puedes imaginar, osaría a hacer muchas cosas más. Pero no es el momento, y tal vez tú no seas la persona indicada.
Prometo que no apareceré hasta el mes más triste del año, hasta que las luces de nuestras ciudades aparenten ser eternas.

3 comentarios:

  1. Ya somos dos que no tenemos que aparecer...

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  2. Hasta diciembre aun queda mucho, quizá cuando llegue ya no sea el mes más trsite del año.
    Un beso

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